Tunel iluminado durante la noche
  
  
    
      
        

Estrategias de eficiencia energética en infraestructuras viarias para mejorar la seguridad y la sostenibilidad

          
  • Energía
        
        

        
      
    
  

En 2024 se realizaron en España más de 462 millones de desplazamientos por vías interurbanas, un 3,15% más que el año anterior. A pesar de este incremento, la tasa de siniestros mortales por millón de desplazamientos se situó en 2,2, el valor más bajo de la última década. Sin embargo, el balance sigue siendo preocupante: 1154 personas perdieron la vida, lo que supone un aumento del 17% respecto a 2023.  

 

Estos datos ponen de relieve la necesidad de mejorar la seguridad de las carreteras, que son, además, el modo de transporte que más energía consume. En 2022, último año del que se disponen datos oficiales, el transporte fue el sector que más energía consumió en nuestro país, con un 41,7%. De este consumo, el 92% procede del transporte por carretera. Aunque desde 2007 el consumo energético del sector se ha reducido, continúa siendo uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero.  

 

Por tanto, la seguridad y eficiencia energética en las infraestructuras viarias se presentan hoy como dos desafíos inseparables. Lograr carreteras más seguras y sostenibles exige repensar el diseño, la gestión y el mantenimiento de nuestras redes, incorporando innovaciones tecnológicas que reduzcan el impacto ambiental sin comprometer la seguridad de los usuarios.  

 

Diagnóstico actual de las infraestructuras viarias en España

 

Las nuevas tecnologías y combustibles, junto a la renovación del parque de vehículos, harán que la eficiencia ambiental del transporte por carretera mejore a lo largo de los próximos años. Aunque la gran mayoría del consumo energético del sector procede de los vehículos, también hay que tener en cuenta el procedente de las propias infraestructuras. Por eso, las actuaciones en la Red de Carreteras del Estado centran buena parte de la estrategia de reducción de emisiones. Según datos del Ministerio de Transportes, el alumbrado de túneles y carreteras, los sistemas de ventilación, los sistemas inteligentes de transporte y otros elementos “suponen un consumo de energía eléctrica anual cercano a los 146 GWh”, lo que se traduce en una factura de entre 30 y 40 millones de euros al año.  

 

Consumo energético en túneles y tramos abiertos

 

Los túneles representan el principal elemento de gasto energético, con un 73% del consumo total de electricidad, aproximadamente 106,8 GWh/año. Por otro lado, la iluminación de tramos a cielo abierto constituye el segundo componente más relevante, suponiendo un 22% del consumo eléctrico total, cerca de 32,8 GWh/año. Ambos sistemas concentran el 95% del gasto energético de la Dirección General de Carreteras, lo que pone de relieve que la mejora de la iluminación, tanto en túneles como en tramos abiertos, es una oportunidad para consolidar infraestructuras viarias eficientes energéticamente.  

 

Estado del alumbrado y tecnologías obsoletas

 

En la actualidad, la mayoría de las instalaciones de iluminación en carreteras estatales utilizan lámparas de vapor de sodio a alta presión (VSAP), una tecnología obsoleta. Aproximadamente el 25% del tráfico circula en horas nocturnas, pero este porcentaje no es homogéneo a lo largo de la noche, presentando franjas horarias con volúmenes muy diversos.

 

Muchos sistemas existentes no cumplen con la normativa vigente, específicamente la Orden Circular 36/2015 sobre criterios de iluminación y el Real Decreto 1890/2008 de eficiencia energética. Además, la tecnología VSAP permite una regulación del alumbrado poco adaptable, lo que en ocasiones lleva a apagar puntos de luz completos para lograr ahorros, comprometiendo la seguridad vial.

 

Impacto ambiental y costes energéticos de las carreteras

 

En términos económicos, la factura eléctrica de estas infraestructuras asciende a entre 30 y 40 millones de euros anuales. A este gasto se suma el atraso en actuaciones de conservación generado en los años posteriores a la crisis de 2008-2010, señalado por informes sectoriales.

 

El impacto ambiental de las infraestructuras viarias se manifiesta desde la fase de obra y durante su explotación. En la construcción, pueden producirse pérdidas y fragmentación de hábitats naturales, contaminación del aire y del agua y procesos de erosión y alternación hidrológica si no se adoptan medidas preventivas y de drenaje adecuadas. En su fase operativa, las carreteras generan un efecto barrera que condiciona el movimiento y la distribución de la fauna, limitando el acceso a hábitats clave y aumentando el riesgo de colisiones con vehículos. Por eso, se recomiendan habilitar pasos de fauna y otras medidas correctoras.  

 

Estrategias para mejorar la eficiencia energética en infraestructuras viarias

 

En un contexto de transición energética, la reducción del consumo eléctrico se ha convertido en una prioridad. Existen diferentes ámbitos que permiten avanzar simultáneamente en seguridad vial y eficiencia energética, garantizando un equilibrio entre sostenibilidad y protección de los usuarios. La transición hacia sistemas de iluminación LED junto con sistemas de regulación inteligente podría suponer un ahorro energético superior al 50%, según la Estrategia de Eficiencia Energética de la red de carreteras de España.  

 

Renovación del alumbrado con tecnología LED

 

La sustitución de lámparas tradicionales de vapor de sodio por tecnología LED permite ahorros energéticos significativos y disminuye notablemente las necesidades de mantenimiento. Un caso ilustrativo se encuentra en la autovía GR-30 de Granada, donde se van a cambiar más de 1.300 luminarias antiguas y modernizar 20 centros de mando para la gestión de la iluminación. Esta actuación aumentará los niveles de iluminación y la calidad cromática de la luz, mejorando la seguridad de los usuarios, además de permitir un importante ahorro energético.  

 

En Madrid, la renovación del alumbrado vial con casi 5.000 luminarias LED ha logrado un ahorro anual de 183.000 kWh en el consumo de las instalaciones y en las potencias contratadas.  

 

Control inteligente y automatización del flujo lumínico

 

Los sistemas de control punto a punto permiten regular individualmente cada luminaria según necesidades específicas. Este nivel de automatización adapta la intensidad lumínica en función del tráfico y condiciones ambientales, optimizando el consumo energético sin comprometer la seguridad vial.

 

La energía inteligente en carreteras se materializa en estas soluciones de gestión avanzada. La telegestión permite monitorizar remotamente cada punto de luz, detectando fallos en tiempo real. Los sistemas de iluminación adaptativa, como los de tipos TAI (Instalación adaptable al tráfico) y FAI (Instalación totalmente adaptable), generan ahorros significativos al ajustar automáticamente la iluminación según las condiciones atmosféricas y el volumen de tráfico.

 

Uso de energías renovables en carreteras

 

La incorporación de tecnología fotovoltaica en infraestructuras viarias representa una oportunidad para generar electricidad limpia. La Estrategia de Eficiencia Energética de la red de carreteras de España contempla el uso de energías renovables en los centros de conservación y explotación de la red española de carreteras.  

 

Pero en la actualidad ya existen proyectos que integran las energías renovables en las propias vías, como las llamadas autopistas solares, que aprovechan las superficies expuestas a la radiación solar para alimentar sistemas de iluminación, señalización y estaciones de carga para vehículos eléctricos. Aunque estas soluciones aún afrontan desafíos relevantes, como la durabilidad y resistencia de los paneles fotovoltaicos o el coste de instalación, demuestran el potencial de las tecnologías para las carreteras sostenibles.  

 

Innovaciones tecnológicas para reforzar la seguridad vial

 

Los avances tecnológicos también están ayudando a mejorar la seguridad de las carreteras.  Los sistemas inteligentes de señalización, la utilización del Big Data para el análisis del tráfico o el diseño de nuevos materiales, completan la aplicación de técnicas innovadoras en la conservación de autopistas.  

 

Sistemas inteligentes de señalización y detección

 

La implementación de sistemas automáticos de señalización ha contribuido a reducir la siniestralidad en algunos puntos críticos. Por ejemplo, los cruces inteligentes emplean sensores para detectar vehículos y activar señales luminosas de advertencia solo cuando hay riesgo real. En España ya hay más de 30 cruces de este tipo.  

 

Asimismo, los sistemas de Detección Automática de Incidentes (DAI) analizan datos de tráfico para identificar situaciones de riesgo, permitiendo detectar vehículos parados, circulación en sentido contrario y presencia de peatones en cuestión de segundos.

 

Gestión del tráfico mediante Big Data y sensores

 

El Ministerio de Transportes utiliza tecnología Big Data para analizar viajes y características del tráfico, obteniendo información mediante registros anónimos de telefonía móvil. Esta metodología permite monitorizar flujos de tráfico, evaluar el impacto de obras y optimizar inversiones en infraestructuras. Los sistemas inteligentes de control adaptan los semáforos según la demanda real, reduciendo tiempos de espera y emisiones de CO₂. Además, las ciudades implementan gestión dinámica de carriles que reconfigura vías según necesidades de tráfico.

 

Pavimentos y materiales de alta visibilidad

 

El uso de materiales de alta reflectividad mejora notablemente la seguridad vial nocturna, al aumentar la visibilidad de las marcas y señales incluso en condiciones de baja iluminación.  

 

Por otra parte, investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid desarrollan sistemas de señalización basados en materiales piezoeléctricos, que transforman presiones mecánicas en señales eléctricas, aumentando la visibilidad en tramos poco iluminados o en condiciones meteorológicas adversas.

 

Planificación y financiación de infraestructuras sostenibles

 

El desarrollo de infraestructuras viarias sostenibles requiere modelos de financiación diversificados que combinen recursos públicos y privados. Las asociaciones público-privadas (APP) se han consolidado en Europa como una herramienta eficaz para movilizar inversión en proyectos de transporte, energía o gestión ambiental.  

 

En España, aunque el uso de este modelo se ha reducido en los últimos años debido a cambios normativos, existen oportunidades de financiación vinculadas a la transición ecológica y digital, especialmente a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.  

 

A escala continental, instrumentos como el Pacto Verde Europeo o el mecanismo Conectar Europa impulsan la financiación de proyectos que contribuyen a la descarbonización del transporte y al objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050. Estos programas combinan capital público, inversión privada y fondos comunitarios, configurando un marco estable para el desarrollo de infraestructuras más seguras, resilientes y sostenibles.  

 

La evolución de las infraestructuras viarias ya no se mide solo en kilómetros construidos. Ahora se pone el foco en su contribución a la reducción de emisiones y su capacidad para proteger vidas. La incorporación de tecnologías inteligentes, materiales avanzados y sistemas de gestión eficientes permiten optimizar recursos y reducir el impacto ambiental sin comprometer la seguridad vial.

  

Para que esta transformación sea real, resulta esencial un marco estable de planificación y financiación, capaz de integrar inversión pública, colaboración privada y fondos europeos. Apostar por una red viaria inteligente mejora la competitividad del país y su compromiso con la transición ecológica.  

 

España dispone del conocimiento técnico, la capacidad industrial y las herramientas financieras necesarias para mejorar la seguridad y la eficiencia energética de las infraestructuras viarias y situarse a la vanguardia europea en el desarrollo de un modelo de movilidad más inteligente, resiliente y sostenible. 

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